Categorías
Película española terror PUBLICACIONES

Afterparty (2013)

O el linchamiento injustificado de un producto patrio

Todos sabemos cómo es un gran sector de la población española. Todo lo que se haya facturado o lleve la firma de la marca España es automáticamente repudiado y tachado de cutre o casposo. Es cierto que mucho material podría llevar perfectamente esta etiqueta, pero tal vez ni el 50% de lo que ha ido llegando, en formato audiovisual a nuestras pantallas, desde por lo menos el nuevo milenio. En los últimos años parece que esta tendencia gañán ha ido disminuyendo gracias a la aparición de series como Élite o La Casa de Papel, que están teniendo éxito en todo el mundo y posicionando a España en una ventana con mucha mayor influencia de crítica y visionado. Hablando, a propósito, de La Casa de Papel, la película de la que hoy vengo a hablar, cuenta entre sus caras con la de Úrsula Corberó. La catalana ya era entonces reclamo, aunque nada que ver con su viralidad actual.

La cinta dirigida por Miguel Larraya llegó en 2013 a cartelera coleccionando un sinfín de críticas negativas y burlas, pero, ¿estaban justificadas? ¿Realmente merecía After Party este linchamiento? ¿Estamos ante la Show Girls española? Quédese, no se marche, volveremos después de la sinopsis.

Sinopsis oficial según Filmaffinity:

Martín (Luis Fernández), el protagonista de “Campamento sangriento”, una popular serie de TV, es uno de los grandes ídolos adolescentes del momento. Tras una fiesta salvaje, se despierta a la mañana siguiente encerrado en una casa enorme en compañía de tres chicas a las que conoció la noche anterior. A través de un móvil desde el que no pueden llamar, empiezan a recibir vídeos que muestran la muerte de otros jóvenes encerrados en la casa. El misterioso criminal va vestido como el asesino de la serie que protagoniza Martín.

No diré que es buenísima. Ni tan siquiera diré que descubre o redescubre América. Pero si invito a reflexionar sobre el concepto expresado en las primeras líneas del artículo, es decir, una producción de iguales características y nacionalidad norteamericana habría sido mejor acogida en su día tanto por la crítica, como por la audiencia amparándose en los ya famosos “es lo que tiene que ser” o el “sabías a lo que venías”.

Con reminiscencias argumentales muy interesantes a Scream 2, por aquello del meta-asesino de calcada indumentaria y modus operandi tanto en la ficción como en la realidad del film, como a Wrong Turn 2 o Halloween Resurrección por la trama del concurso, la cinta bebe de esas secuelas nacidas para estirar el chicle del slasher que volvió a poner de moda Scream a mediados de los noventa. Puede entonces que llegue algo tarde y en el país equivocado, pero Larraya no venía midiendo nada mal.

El público estaba claro; acné, hormonas y petas, y evidentemente el cast invitaba a él. La juventud se acercaría a la película a ver los bonitos rostros y cuerpos del reparto, sudando y chillando en un único escenario, cerrado al exterior y opresivo. ¿Qué pasó entonces? Tal vez, este tipo de público venía esperando ver algo tipo Mentiras y Gordas o un Física y Química en formato largometraje con algún que otro “sustillo”, pero no tanta violencia. Una violencia que, por otra parte, en una película de nacionalidad estadounidense del estilo y en el mismo cuadro temporal, habría triunfado. Pero los jóvenes no veían con buenos ojos ver esas archiconocidas caras que forraban sus carpetas del tuto en esas situaciones e intentando infringir miedo real. Como mucho, tragaban otros escenarios posibles, tales como verlos ponerse hasta las trancar de drogas o follar como locos (elementos vitales en todo slasher que se precie) pero falló el resultado final y lo más importante: los sustos y el horror. Estoy tan convencido de mi teoría que creo incluso, que After Party habría triunfado como peli body count indepe en el resto de Europa o en el mismo Estados Unidos. Otros mercados que buscan “carne fresca” en los mismos géneros, o al menos en los mismos conceptos desarrollando estos.

Además, tiene un punto positivo en su guion. Un giro en el argumento bastante destacable cuando más se estancaba la película a nivel de ritmo, y permite sobrellevarla así de diferente forma, mucho más amena. En ese sentido, supera a otras, y es que esto no les ocurría por ejemplo a otras como El Callejón o XP3D en el año 2011 o a E.S.O. (Entidad Sobrenatural Oculta) en 2009.

Puede que el lector me acuse de solo dar un motivo, o MI motivo para la falla comercial de esta y otras cintas similares en nuestro país y, por ende, no aportar ninguna idea como solución. Bueno, creo que sin más no la hay, tal vez no sea su territorio y haya que aceptarlo, sin más. Pero en definitiva y si no quieres posturear siendo el típico y rancio anti-español, si eres fan del slasher y no tienes miedo a depender de los clichés, After Party tiene todo para que lo pases guay. “Pese a ser española” (sic).

Por Ignacio López Vacas

Director y guionista. En ocasiones escritor.
Asesor fílmico en Artistic Metropol.
Redactor en la revista Scifiworld.
Colaborador en los programas "Almas Oscuras" y "La Butaca Asesina"

1 respuesta a “Afterparty (2013)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s