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Riding the bullet (2004)

Viaje a la mente de King

Hoy es 23 de abril y por Sant Jordi y el día del libro os traemos como homenaje una película de terror basada en una novela o relato.

No podría decir que Stephen King sea uno de mis autores favoritos. Más bien diría que es uno de los que menos he leído pese a la fama que arrastra. Quizás sea por prejuicios o quizás sea que nunca me acabaron de enganchar sus llamadas obras cumbre ya que en suma la mayoría me resultaron demasiado densas. Sirva de ejemplo que las novelas Apocalipsis o El resplandor nunca las he acabado de leer – creo que la última vez me quedé en la parte del avispero – y la referencial It me costó mucho trabajo llegar al final, pero cosas de la vida sus llamados relatos cortos sí que han conseguido engancharme, sirva el ejemplo Carrie, La larga marchaCujoLa zona muerta o en este caso Riding the Bullet como se llamó originalmente esta Viaje a las tinieblas, novela que en un principio solamente publicó por internet.

Un chaval recibe una llamada del hospital: su madre internada desde hace tiempo ha sufrido un ataque al corazón y se teme por su vida. Rápidamente decide hacer autostop y recorrer los 100 km que le separan del hospital en una noche llena de situaciones que podrán al límite sus sentidos.

Dirige nuevamente Mick Garris (Sonámbulos), el amiguete de King y de todos los directores de terror conocidos – míticas son sus reuniones anuales o su labor como showrunner en la serie de culto Masters of horror -, y aquí, como la mayor parte de su filmografía, adapta de manera bastante fiel al escritor. He de decir que en esta ocasión, dadas las dimensiones del libro, no se te hace nada pesado al resolverla en 98 minutos los cuales pasan volados por ir directo al grano y no tener el formato mini serie que acaba dejándote el culo carpeta. Es cierto también que se hace algo pesada tantas conversaciones entre el protagonista y su “otra mitad” siendo lo más flojo tanto del libro como de la película, por ello no es más culpa de Garris como podría serla de King.

Entre los actores vemos a ciertas estrellas del género como son Barbara Hershey (El ente) y Cliff Robertson (Spiderman), recayendo el peso de la trama en Jonathan Jackson (serie Nashville) quien simplemente cumple pero que a lo largo de la cinta mantiene una cara de pereza que asusta el pobrecillo. Aunque sin duda quien se lleva la función es el campeón de la WWE David Arquette quien interpreta con poca mesura a George Staub, el fantasma/mensajero fiestero pasado de vueltas que lleva al protagonista hacia su destino en un  Plymouth Fury rojo de 1958 – coche sospechosamente similar a Christine -. En serio, sus escenas son de lo mejor de todo film, y seguramente Garris se limitaría a dejar la cámara puesta y Arquette se puso a recitar sus líneas de la forma que le salió de su soberana rabadilla. Lo cierto es que, y es algo que me di cuenta cuando la he vuelto a ver, su personaje en líneas generales no tiene repercusión dentro de la historia, más o menos como Indiana  Jones en El arca perdida (¡sí, y lo sabes!) quien si se cambiase o se quitase no pasaría nada de nada. King querría meter el componente sobrenatural a toda costa e ingenió al personaje de Staub, pero como su presencia acaban por eclipsarte el resto que, bueno, acaba dándote igual.

Entretenida de ver.

Por Mr. Misingno

Productor en Panic in Frames donde además he realizado labores de guionista. Fan fatal del cine en el amplio sentido de la palabra.
Actualmente realizo la gestión de la Sala Babel Torrelodones.

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