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Destripando clásicos PUBLICACIONES

Pulp Fiction

Ajuste de cuentas

En Terror en el 21  tenemos una insana afición por destripar, desmenuzar y luego cocinar en puchero de barro esos tan considerados clásicos que siempre están en boca de todo el mundo y que siempre son objetos de comparación con las películas modernas o actuales. Estos clasicazos son tomados como referencia y ejemplo y en muchos casos pueden llegar a estar sobrevalorados, es por esto que hemos creado esta sección llamada “Destripando clásicos” en la cual, sin pelos en la lengua, hablaremos sobre pros y contras intentando llegar a la conclusión de si está sobrevalorada o por el contrario estamos ante un clásico rico y con fundamento.

En esta ocasión y para abrir apetito vamos a hacerle la autopsia a Pulp Fiction (1994).

Vicent y Jules son dos gangsters de Los Ángeles que trabajan para el gran y temible capo Marsellus Wallace. En una trama no lineal nos contarán distintas historias donde se verán involucrados en ese mundo de crimen organizado.

Con un inicio excepcional lleno de ese humor negro tan característico de Quentin Tarantino, Pumpkin y Honney Bunny (Tim Roth y Amanda Plummer) están en un restaurante donde tienen una conversación esclarecedora y deciden atracar ese lugar puesto que Pumpkin quiere algo diferente. Honney Bunny con pipa en mano mostrará su lado más psicótico. Una escena sin prisa, pausada pero cargada de tensión y humor sabiendo que detonará tarde o temprano. Magnífica.

A continuación se nos muestra a unos trajeados  Vicent Vega y Jules Winnfield (John Travolta y Samuel L. Jackson),  que inspiran a unos Men in Black, yendo en un coche con la finalidad de presentarnos a estos protagonistas y ver la buena conexión y buen entendimiento que tienen entre ellos. Entran en una casa para hacer su trabajo y es aquí cuando L. Jackson explota a su personaje y da lo mejor de sí mismo, demostrando incluso que para comer hamburguesas hay que tener estilo. Estamos ante otra admirable secuencia donde con un ritmo lento se nos describe a los personajes y cómo hacen de las suyas junto con una atmósfera cargada de tensión y humor que te absorbe en ese mundo de sexo, drogas y rock and roll. Toda una escena liderada por un Jules gigante y carismático.

Seguido de esto vemos a un Bruce Willis, interpretando a Butch, que es sobornado por Marsellus, o su calva mejor dicho ya que en ningún momento, todavía, nos muestran a este gran mafioso guardando la sorpresa y creando esa inquietud por descubrir quién es ese gran villano. Aquí por primera vez coinciden Vicent Vega y Butch.

Recordemos que es un relato no lineal y vamos dando saltos temporales en función de las historias.

Es en este punto de la película cuando nos cuentan la historia sobre como Vicent Vega tiene que cuidar y hacerse cargo de Mia Wallace, la mujer de Marsellus mientras este está unos días fuera de la ciudad. Una alocada y misteriosa Mia Wallace interpretada por Uma Thurman convirtiéndose en un icono de los 90, y para más inri ese famoso baile entre Vicent y Mia que tanta huella ha dejado y que a día de hoy a altas horas de la noche y con dos copas de más intentas imitar. Un John Travolta  soberbio y admirable que gestualmente lo borda y es en esta historia donde más destaca. Para mí gusto esta historia es la mejor de la película, pues a pesar de que los diálogos entre ellos en el bar resultan un poco pesados y largos a partir del baile se desata totalmente y coge un ritmo frenético.

Entre las muchas cualidades de Tarantino hay que destacar que crea unos diálogos largos, muchas veces grandiosos pero en otras ocasiones  rompen totalmente el ritmo y se hacen interminables. Es lo que me sucedió con la historia de Butch  que viene a continuación. Un boxeador que es sobornado por Marsellus para que pierda pero que finalmente decide ganar e ir contra las reglas, lógicamente la venganza no tarda en llegar. Bruce Willis vuelve a encontrarse cara a cara con Vicent Vega a quien esta vez se le acabará la carrera como gangster.  Esta historia la considero aburrida, lenta y que perfectamente se la podrían haber ahorrado pues sin ella toda la historia y película tienen sentido. Lo único que nos proporciona esta historia es saber qué pasa con Vicent en un futuro, lo cual a nivel narrativo complementa pero no es indispensable,  destapar por fin a Marsellus Wallace (Ving Rhames) y ponerle cara, que podían haberlo hecho en cualquier otra historia, y, lo único destacable, la escena grotesca en la que vemos como le dan por culo a este capo. Aparte de 45 minutos más de metraje, aquí es donde me apoyo y reitero en que es larga y sobra paja.

Después de esta fallida historia vuelve a coger ritmo y nos encontramos de nuevo en esa casa donde se encontraban Vicent y Jules al principio, en la cual descubrimos una transformación del personaje llevado por L. Jackson hacia un pastor y predicador agarrado a la fe y planteándose retirar de la escena del crimen. Una sublime escena tronchante y gratuita que sucede en el coche cuando se cargan al joven y que se sigue desarrollando cuando van a casa de Jimmie interpretado por el gran cameo de Quentin Tarantino levantando el ritmo a lo más alto y llevándolo hasta el final de la película.

Es justo en este punto, en el final, cuando se enlaza con el inicio de la película y volvemos a ese restaurante atracado por Tim y Amanda. Otra secuencia excepcional, tranquila pero cargada de humor, tensión, violencia y la fe por parte de Jules.

Pues estamos claramente ante un clásico, un icono de los 90 que marcó tendencias.

Bien construido, con un gran acierto en la manera de ser narrado y de ir dando saltos temporales pues te hace ir enlazando poco a poco las piezas del puzzle y eso te mantiene concentrado e intrigado, una dirección a cargo del maestro Tarantino excelente y soberbia, y unos actores grandiosos y sobresalientes. Técnicamente una maravilla cargada de humor negro, violencia y poder.

Si bien es cierto que le sobra metraje y que en ocasiones se rompe totalmente el ritmo e inclusive te hace desconectar por momentos, te vuelve a enganchar una y otra vez atrapándote en ese mundo de gangsters.

Por Victor Panys

Productor, director y escritor.
CEO y productor en Panic in Frames, productora independiente especializada en terror, gore, thriller, suspense...
Fotógrafo de conciertos y de cine.

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